viernes, 12 de junio de 2015

SEXUALIDAD EN MEDICINA CHINA - PARTE 4: SEXUALIDAD Y PROBLEMAS EMOCIONALES

Esta es la cuarta y última entrada en lo referente a la sexualidad en medicina china.

La medicina china ha hecho hincapié en la importancia de una actividad sexual excesiva como causa de enfermedad; sin embargo, nunca lo ha hecho en lo referente a una actividad sexual insuficiente. Esto no siempre ha sido así puesto que, durante dinastías antiguas, todos los manuales sexuales decían explícitamente que la actividad sexual es fundamental para la salud tanto del hombre como de la mujer. De hecho, la abstinencia sexual era vista con cierto recelo (como eran las monjas budistas).

El conservadurismo moderno de la medicina china es claramente un resultado no tanto de la influencia comunista sino de la influencia confucionista proveniente de la dinastía Qing.  Como hemos visto, los confucionistas no eran partidarios de la actividad sexual, y creían que debería realizarse en secreto y sin que hubiese ningún tipo de muestra pública de cariño (al igual que ha sucedido en China hasta hace bien poco).

No obstante, resulta importante entender que estas reglas no implicaban que el sexo era un “pecado” y que la mujer era el origen del “pecado” siguiendo la tradición cristiana: nada más alejado de la realidad.  El desdén confucionista hacia las prácticas sexuales venía determinado principalmente por el miedo que la promiscuidad pudiese interferir en la sagrada vida familiar, así como por su reverencia hacia el proceso de la procreación humana, un proceso solemne que no debía ser desvirtuado por juegos amorosos superficiales.

Por tanto, a pesar de que los confucionistas consideraban a las mujeres inferiores a los hombres, esta idea les resultaba natural, al igual que la Tierra era inferior al Cielo, y por tanto inferior en un sentido filosófico más que en un sentido concreto; no significaba que odiaban o marginaban a las mujeres, como sí hacían muchos pensadores y místicos cristianos en la edad media.

Además, las mujeres tenían sus propios derechos adquiridos, uno de ellos siendo el derecho de satisfacer sus necesidades sexuales. Aunque el contacto físico se limitaba estrictamente a la cama marital, en ese lugar el marido tenía que dar a todas sus mujeres la atención personal que supuestamente debería abandonar nada mas dejasen la cama.  El Li Ji (un clásico confucionista) menciona la negligencia sexual de una de las mujeres como una grave ofensa; ni la edad ni la belleza deberían hacer que el marido se desviase del estricto protocolo en lo referente a la secuencia y frecuencia de sus encuentros sexuales con sus mujeres y concubinas.

Como hemos visto, a partir de la última etapa de la dinastía Ming y en adelante, la sociedad china se volvió más y más estricta en lo referente al sexo. Hemos visto también la manera en la cual los médicos chinos consideraban la falta de sexo y la frustración sexual como una causa mayor de estrés emocional en mujeres: como hemos visto, esto es más proclive a suceder, debido a que la sexualidad de la mujer es mucho más compleja que aquella del hombre, y necesitan por tanto un hombre experto en el arte sexual y en los juegos previos.

El deseo sexual depende del Fuego Ministerial, y un apetito sexual sano indica que este Fuego fisiológico es abundante.  Cuando el deseo sexual aparece y se acumula, el Fuego Ministerial asciende y el Yang aumenta: el orgasmo es una liberación de dicha energía Yang acumulada, y, en circunstancias normales, es una descarga beneficiosa de Yang-Qi que promueve el libre flujo de Qi.

Cuando el deseo sexual crece, el Fuego Ministerial se agita: esto afecta a la mente, y, en términos de órganos, específicamente al Corazón y Pericardio. El Corazón está conectado al Útero a través del Vaso del Útero (Bao Mai) y las contracciones del orgasmo del Útero liberan esa energía Yang acumulada del Fuego Ministerial.

Cuando el deseo sexual está presente pero no tiene salida a través de la actividad sexual y orgasmo,  el Fuego Ministerial puede acumularse y dar lugar a Calor en la Sangre y a un estancamiento de Qi en el Calentador Inferior. Este Calor acumulado agitará al Fuego Ministerial y atosigará a la Mente, mientras que el estancamiento de Qi en el Calentador Inferior podrá dar lugar a problemas ginecológicos como dismenorrea.   

Por supuesto, si el deseo sexual no está presente, entonces la falta de actividad sexual no será una causa de enfermedad. Al contrario, si uno no mantiene relaciones sexuales pero el deseo sexual es intenso, esto también agitara el Fuego Ministerial que no tendrá liberación alguna. Por tanto, el factor más importante es la actitud mental.

Con respecto a la frustración sexual, Chen Jia Yuan de la dinastía Qing escribió muy acertadamente acerca de algunos de los anhelos emocionales de las mujeres, y acerca de su soledad. Entre las causas emocionales de la enfermedad, diferencia entre la “preocupación y reflexión” y la “depresión”.   

Fundamentalmente, considera que la depresión, con su consiguiente estancamiento, se debe a frustración emocional y sexual, y a la soledad.  Dice: “En mujeres… como las viudas, monjas Budistas, asistentas y concubinas, el deseo sexual agita (la Mente) por dentro, pero no puede satisfacer al Corazón. El cuerpo está restringido por fuera y no puede expandirse con la Mente [es decir, que la Mente ansia satisfacción sexual, pero el cuerpo se lo deniega].  Esto provoca un estancamiento de Qi en el Triple Calentador y en el tórax; pasado un tiempo, hay sintomatología extraña como calor y frio,  como si se tratase de malaria, pero no la hay.  
Se trata de depresion”.

Aunque estas reflexiones derivan de la experiencia clínica del Dr. Chen con asistentas, monjas Budistas y concubinas, y deberían por tanto verse en el contexto social de la dinastía Qing, sin embargo siguen siendo relevantes hoy en día puesto que está hablando fundamentalmente de la frustración sexual y de la soledad, tal y como confirma su referencia a las viudas (en la china antigua, las viudas eran dejadas de lado y rara vez volvían a casarse).  Hace mención específica al deseo sexual que agita el Corazón y la Mente, pero sin encontrar satisfacción en el cuerpo: aparte de la frustración sexual, se refiere también a la frustración emocional y al anhelo del amor.   

Un tema recurrente en todo esto era también la separación: las emociones que surgen a raíz de la separación (tristeza y duelo) se hallan por lo general en la raíz del estancamiento de Qi, no del Hígado, sino del Corazón y Pulmones, y a veces en el desarrollo de bultos en las mamas y cáncer de mama.  Es importante observar que el estancamiento de Qi proviene no solo del Hígado, sino también de los Pulmones y Corazón, y especialmente de los Pulmones. De hecho, incluso las emociones que provocan un agotamiento de Qi, como la tristeza y el duelo, pueden también provocar un estancamiento de Qi (de los Pulmones), debido a que cuando el Qi se agota en el tórax, no circula de manera fluida y se estanca por tanto.

En el caso concreto de bultos en las mamas, el estancamiento de Qi de los Pulmones y Corazón es especialmente relevante debido a que ambos órganos y canales están situados en el tórax. Zhu Dan Xi dice: “Cuando una mujer está deprimida y preocupada, se desarrolla una acumulación, el Qi de Bazo se debilita, el Qi de Hígado se rebela horizontalmente, el Qi estancado se transforma en nódulos como si fuesen huevos de tortuga, y no hay dolor ni picor. Tras 10 años, aparecen ulceras y la patología se llama Ru Yan [cáncer de mama]”. 


Esta afirmación claramente señala la influencia emocional en el desarrollo de la enfermedad, así como su lento progreso. Es importante recordar que el estancamiento de Qi en mujeres suele ser secundario, y surge como consecuencia de una insuficiencia del Hígado y de los Riñones que afecta al Ren y Chong Mai.

El  “Orthodox Manual of External Diseases” (Wei Ke Zheng Zong), escrito por Chen Shi Gong en 1617, dice: “La depresión daña el Hígado, la reflexión afecta al  Bazo, la acumulación se desarrolla en el Corazón, el Qi del canal se estanca y genera nódulos [en las mamas]”.

El médico moderno Xia Shao Nong piensa que el cáncer de mama se debe a la viudedad, a la ruptura de relaciones, al divorcio, al fallecimiento de un hijo, a la perdida de la pareja a una edad temprana.  Estos eventos, especialmente si suceden repentinamente,  atosigan a la mente y llevan a un estancamiento de Qi.  Es interesante señalar que todos los eventos a los cuales hace referencia este médico tienen que ver con la separación.

El Vaso del Útero (Bao Mai) conecta el Útero con el Corazón: puesto que el Corazón se afecta siempre por problemas emocionales (debido a que alberga el Shen), esta conexión explica la profunda influencia del estrés emocional sobre la función menstrual.  Por ejemplo, el “Su Wen” en el capítulo 33 afirma: “Cuando no llega la menstruación, se debe a que el Vaso del Útero esta obstruido. El Vaso del Útero pertenece al Corazón y conecta con el Útero; cuando el Qi se rebela hacia arriba, hacia los Pulmones, el Qi de Corazón no puede ir hacia abajo y los periodos no llegan.”.  El “Qi que se rebela hacia arriba, hacia los Pulmones” describe en concreto el efecto de la preocupación, de la tristeza o del duelo.


Los problemas emocionales son más dañinos en mujeres si ocurren cerca de la edad de la pubertad. En esta etapa, la salud de la muchacha es especialmente vulnerable, y los problemas emocionales afectaran a su cuerpo y mente profundamente y a largo plazo. En concreto, el estrés emocional en esta etapa afectara profundamente al Ren Mai y al Chong Mai, causando desequilibrios que provocarán problemas ginecológicos más adelante.

El estrés emocional influye sobre la menstruación actuando sobre el movimiento de la Sangre a través del Qi.  De hecho, el primer efecto del estrés emocional es impedir o alterar la circulación del Qi a través de su agotamiento, haciendo que el Qi se estanque o se Rebele. Cada una de estas patologías afectara a la Sangre, que sigue al Qi, y terminara por ser deficiente, por estancarse o por rebelarse.

El “Golden Mirror of Medicine” dice: “Las mujeres se afectan con frecuencia por la preocupación, reflexión, enfado o depresión: estos hacen que la Sangre se mueva, se detenga, se rebele o conforme; todo esto es debido al movimiento de Qi”.

Chen Jia Yuan de la dinastía Qing describió lo siguiente con respecto a la preocupación: “La preocupación daña a los Pulmones, y la reflexión daña el Bazo; cuando ambos órganos se dañan, el Qi y la Sangre se estancan, hay una sensación de indignación, palpitaciones, sensación de opresión torácica y amenorrea”. Este pasaje confirma que el estancamiento de Qi afecta no solo al Hígado, sino que también la amenorrea puede producirse tanto por estancamiento como por insuficiencia.

Por tanto, considerando la posición social de la mujer en la China antigua, así como la frecuencia con la cual se daban las ya mencionadas frustraciones emocionales y sexuales, no es de extrañar que el estancamiento de Qi (no siempre del Hígado) ocupe un lugar tan prominente en la patología de las mujeres, y, podemos también concluir que, el estancamiento emocional en mujeres era habitualmente el resultado de la frustración sexual, separación y soledad: estos son los “enfados” recurrentes que mencionaban los libros de medicina China.

Este es fundamentalmente el significado y aplicación clínica de Xiao Yao San.  Puesto que la frustración sexual en mujeres es bastante habitual en nuestra sociedad (derivando por lo general de la poca experiencia o practica del hombre), las observaciones del Dr. Chen sobre la influencia de la frustración sexual en el estancamiento de Qi y la depresión adquieren una relevancia especial.  Esta suele ser una causa habitual de enfermedad parecida en cierto modo al estrés emocional.  

No obstante, Xiao Yao San puede funcionar no tan bien en mujeres modernas, cuyos Riñones estarán mas agotados que aquellos de las mujeres en la antigüedad: no tiene ningún sentido “mover Qi” si no hay Qi que mover. Esta es en mi opinión el motivo por el cual Xiao Yao San no funciona tan bien para las mujeres de hoy en día, al no ser que se modifique añadiendo algunos tónicos de Riñón.  

                                          CONCLUSIONES

¿Que debemos aprender del sexo Taoísta? Algo que debemos señalar es que los manuales sexuales Taoístas nunca mencionan la palabra “amor”. El sexo parece ser un ejercicio para mover Qi, para liberar el Fuego Ministerial e intercambiar esencias Yin y Yang  con la pareja. Tanto los Taoístas como los Confucionistas eliminaron la palabra amor por diversos motivos, y jamás mencionan el amor (aunque los poemas antiguos si lo hacen).  Los chinos en la actualidad han incluso eliminado el “Corazón” del ideograma del “amor”!






Ideograma moderno de "amor" (ai)




Ideograma antiguo de "amor"




Corazón (xin)





No obstante, existen algunas lecciones interesantes para nosotros:

1. Diferencias entre la sexualidad masculina y femenina: muchos hombres podrían aprender algo de ello.
2. Importancia del orgasmo femenino y de la frustración sexual como causa de estancamiento de Qi.
3. Importancia de las habilidades masculinas tanto en las técnicas sexuales como en los juegos previos.
4. Desmitificar el orgasmo simultáneo y la importancia del orgasmo en hombres. Si el hombre tiene la experiencia suficiente, la mujer podría tener orgasmos múltiples antes que el suyo.

5. La sexualidad en Occidente suele tener por meta el orgasmo, y por tanto los hombres Occidentales no suelen tener muchas habilidades: esto provoca frustración femenina.  Los hombres de ahora pueden aprender del sexo Taoísta para permitirse la diferenciación entre el Agua y el Fuego, y por tanto tener en cuenta el ritmo y tiempo de la mujer que es más lento.  

NOTAS FINALES
1. 
Chen Jia Yuan 1988 Eight Secret Books on Gynaecology (Fu Ke Mi Shu Ba Zhong).  Ancient Chinese Medical Books Publishing House, Beijing, p.152.  Chen’s book, written during the Qing dynasty (1644-1911) was entitled Secret Gynaecological Prescriptions (Fu Ke Mi Fang), and published in 1729.

2. 1979 The Yellow Emperor’s Classic of Internal Medicine - Simple Questions (Huang Di Nei Jing Su Wen), People’s Health Publishing House, Beijing, first published c. 100 BC, p.197.

3. Golden Mirror of Medicine (Yi Zong Jin Jian), p.9.

4. Eight Secret Books on Gynaecology, p.152.

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